Espacio Negativo

Instalación de 8 lasers, 24 espejos, 8 perfiles de metal, humo y cableado eléctrico.

2016

En palabras de Friedrich Bollnow: el espacio no es un sistema de relaciones entre las cosas, sino la delimitación, realizada desde el exterior, del volumen ocupado por un objeto. El espacio, es el espacio hueco limitado por una envoltura que le rodea y en el cual dicho objeto cabe perfectamente. (BOLLNOW, O. Friedrich, Hombre y espacio, barcelona, Editorial Labor, 1969, p.36)

 

Por tanto, los espacios se encierran unos dentro de otros en una especie de expansión concéntrica que deriva hacia la pregunta sobre cuál es el gran espacio que lo envuelve todo o que todo lo contiene.

En referencia a ello, se cuestionan las fronteras entre la figura y el espacio que la rodea.

 

En este sentido, un cuerpo o cosa tiene lugar si está envuelto por otro cuerpo o cosa, de forma que vemos los objetos en el lugar, pero nunca el lugar en sí mismo. El espacio-lugar constituye así el mundo, en cuanto que lo produce, lo ordena y significa mediante signos de referencia. Sobre estas nociones, se crear un cubo perceptual dentro de otro cubo también visualmente apreciable. La intención es construir dos cubos que perceptivamente tengan un peso y unas condiciones físicas, con el fin de discutir acerca de cual equivale a figura y cual a espacio o si ambos están vinculados con uno de los dos términos.

 

 

 

 

Dado a que ambos cubos están compuestos únicamente por la delimitación de sus aristas por punteros láser, habitan en el espacio expositivo de una manera intangible pero visualmente apreciable. Con estas líneas de luz, se delimita un espacio a la vez que se crea una figura.

 

Si se considera el cubo pequeño como la figura que habita en el espacio delimitado por el grande, ambas formas geométricas pertenecen a un contenedor mayor configurado por el espacio expositivo.

 

Todo ello, surge a raíz de una construcción producida mayoritariamente con luz. El público, a pesar de tener la posibilidad de atravesar las líneas, se forma una delimitación mental producidas en parte por el respeto hacia la figura plástica dentro de una sala expositiva. Los visitantes tienen el derecho de poder atravesar esa delimitación espacial, pero en la mayoría de los casos, solo extienden la mano hacia el haz de luz, para comprobar que en efecto, no es tangible.