Argiaren Hizkuntza.

Instalación site-specific de cuatro luminarias con gobo de metal, lente, maquina de humo, temporizadores y cableado eléctrico.

Aquarium San Sebastián.

2019

 

Esta instalación titulada Light, Water; Ganzfeld, se basa en un efecto que surge a través de la privación perceptiva. De modo que, se establece la posibilidad de explorar el espacio, donde la generación de diferentes estímulos formula la percepción de cada individuo.

 

El llamado efecto Ganzfeld, se realiza con la aplicación de un estímulo visual uniforme que abarca un campo mayor del que el sujeto puede apreciar. Es decir, los límites visuales son sobrepasados y además se queda sin referentes tridimensionales. Quedarse sin una zona concreta que sirva de referencia tridimensional, implica perder la noción del espacio.


Esta sensación la llegan a sentir personas atrapadas en minas cuando pasan varios días a oscuras, aviadores que surcan paisajes con neblina o buceadores que se sumergen en alta
mar descendiendo hacia la oscuridad de las profundidades.

(Auping, M., Karnes, A., & Thistlethwaite, M. 2002).

 

Una máquina de humo habilita una neblina constante para dar cuerpo a estas proyecciones y crear así cuatro superficies luminosas que
adquieren gran presencia física. La sala queda totalmente diáfana, sin ningún elemento que impida el paso, pero perceptualmente el visitante puede apreciar diferentes volúmenes compuestos de luz que se posan en distintos lugares del espacio. Dependiendo de su
posición en el lugar, puede ver una u otra capa de luz con mayor intensidad. De modo que, su movilidad por el espacio es esencial.


Estas proyecciones no tienen un principio y un final, ni están destinadas para ser visualizamos durante una fracción de tiempo concreta. Tampoco se determina una posición óptima para su visualización, ni existe una perspectiva que destaque frente al resto. Es el visitante quien debe de realizar estas decisiones. Así,
la exploración del espacio queda derivada a la experiencia subjetiva de cada individuo. La forma en la que se habita en la sala expositiva,
es decir, cómo se interactúa con los demás visitantes o qué gestualidad realiza frente a las superficies lumínicas, determina la construcción mental producida en su mente.


Todos los presentes están expuestos a los mismos estímulos visuales pero cada uno, con las decisiones que toma, formaliza una obra
propia dentro de cada mente. Una vez que los visitantes crean una concepción concreta en su interior, es entonces cuando la obra queda
completada. Así, se posibilita la existencia de diferentes obras, una por cada visitante, en convivencia simultáneamente.